Krabi: el sur de Tailandia en su versión más impresionante

Hay lugares del mundo donde uno llega, mira, y piensa: ‘ah, entonces sí existe esto’. Krabi es uno de esos.

Los acantilados de piedra caliza caen directos al mar de un verde azul que no tiene nombre exacto en castellano. Las playas más famosas —Railay, Phra Nang— solo se llegan en bote porque los acantilados las aíslan del resto. En la bahía de Ao Nang las islas se desperdigan alrededor como si alguien las hubiera tirado al azar y hubieran quedado todas en el lugar exacto. Y el agua es tan transparente que desde la proa de un barco pequeño podés ver el fondo arenoso a cinco metros de profundidad.

Alquilé un kayak un día para explorar las cuevas que se forman entre los acantilados. Hay grutas que solo se pueden entrar agachada, en kayak, cuando la marea está baja. Adentro hay silencio completo y stalactitas y el sonido del agua golpeando contra la piedra con una resonancia que hace que el tiempo se detenga. Salí de ahí con la cara mojada y la cabeza limpia, que es exactamente lo que uno necesita a veces.

“Krabi es el tipo de lugar que te hace entender por qué la gente abandona todo y se queda a vivir en el sudeste asiático. La respuesta es simple: porque es esto.”