Jama Masjid: la mezquita que te atraviesa

Si hay un lugar en Delhi que te pone chiquita en el mejor sentido posible, es la Jama Masjid. La mezquita más grande de la India. La construyó el emperador Shah Jahan en el siglo XVII, el mismo que hizo el Taj Mahal, y tiene esa misma obsesión por la escala: todo enorme, todo calculado para que vos te sientas una hormiga frente a algo que no cabe en tu cabeza.

Para llegar subís una escalinata ancha de piedra roja donde te esperan vendedores de sandalias, señoras con velos de colores, palomas que vuelan en grupos y ese murmullo constante que tiene todo lugar sagrado muy habitado. Entrás descalza, claro, y el piso de mármol está frío y liso bajo los pies. El patio interior es inmenso: puede albergar veinte y cinco mil personas. Veinte y cinco mil. Cuando estás ahí parada en el centro, eso se siente.

Lo más intenso fue escuchar el azan, el llamado a la oración, resonando desde los minaretes mientras el sol empezaba a bajar y la luz se volvía naranja. Los hombres se fueron alineando en filas perfectas, hombro a hombro, y empezaron a rezar en un movimiento sincronizado que es casi hipnótico. Yo me quedé en el borde, respetando el espacio, mirando con todo el asombro que me cabe adentro. Si tenés planes de ir a India, agendá la Jama Masjid ya. No es opcional.