Ubud: el corazón de Bali

Ubud está en el centro de Bali, lejos de las playas, rodeada de arrozales y selva y por un aire fresco que sorprende después del calor costero. Es la capital cultural de la isla: tiene museos, galerías de arte, clases de cocina balinesa, escuelas de yoga, sanadores tradicionales y una concentración de cafés orgánicos que ya querría cualquier barrio hipster de Buenos Aires.

Llegué con el plan de hacer nada. ‘Hoy descanso, hoy no hago nada, hoy soy una piedra zen’. Lo decía convencida, con cara de iluminada y todo. Spoiler: no cumplí ni cinco minutos. Salí a caminar, encontré un mercado, descubrí un templo con una ceremonia que nunca había visto, alguien me invitó a una clase de cocina que duraba tres horas, y terminé la noche cenando con tres mochileros alemanes que también habían prometido no hacer nada ese día.

Ubud tiene el don de hacerte hacer cosas sin que lo planees. La ciudad es caminable, lo que en Asia ya es un regalo. Las calles del centro tienen tiendas de telas y artesanías y pintura balinesa tradicional. Un poco más afuera, las calles se abren y empiezan a aparecer los arrozales entre las casas, con esas vistas que de golpe te dejan quieto en medio del camino con la boca abierta.