La prisión Hỏa Lò: con el corazón apretado

Recién llegada a Hanoi, con el cuerpo todavía ajustando al calor húmedo de la ciudad, decidí hacer lo más lógico que puede hacer alguien: meterme a visitar una prisión colonial francesa.

La Hỏa Lò fue construida por los franceses a fines del siglo XIX para encerrar a los vietnamitas que se resistían a la colonización. El nombre significa ‘horno de fuego’ en referencia a los hornillos de carbón que fabricaban los artesanos del barrio, y es casi un chiste macabro dado lo que pasó adentro. Después, durante la guerra de Vietnam, los americanos la usaron para los pilotos derribados, que la apodaron ‘Hanoi Hilton’ con un sarcasmo que dice todo.

El museo de hoy muestra dos narrativas casi paralelas: la de la resistencia vietnamita durante la colonización francesa, con cadenas reales y guillotinas y celdas donde metían veinte personas en un espacio para cuatro, y la de los prisioneros americanos, donde la versión oficial vietnamita y la de los propios prisioneros difieren bastante. Las fotos de los pilotos jugando ping pong están ahí. Las historias de tortura que contaron después también. La verdad está en algún lugar entre las dos versiones, como siempre.

Salí con el corazón apretado y la cabeza llena de preguntas que no tienen respuesta fácil. Que es exactamente lo que debería pasarte cuando entrás a un lugar así.